Hoy tenía ganas de salir disparada, de que me lanzaran con un cañón y me perdiera por el infinito azul del cielo. Mientras lo pensaba mirando hacia el sol, sonreía al notar su calor en mi rostro, invitándome a despegar y dejar de tocar este mundo con mis pies.
Mi imaginación tiene sus límites, como todo, pero sin embargo, somos nosotros mismos los que nos los ponemos y eché de menos infringir por una vez uno de mis principios, sentirme un poco frustrada pero más que eso, sentirme aliviada al pensar que no me restringía, que podía. Era capaz de repetirme a mí misma que he de ser más flexible y menos crítica conmigo misma, de dar un paso al frente sonriendo segura de que había hecho la elección correcta. Quizá porque me desprendí de todo aquello que me unía al suelo, oculté mis pensamientos por un momento y me dediqué a vivir.No acostumbro a ello, no puedo ser libre.Pero tan de vez en cuando me permito una ligera dosis de libertad.
¿ Volamos?
