Sientes angustia, pero no estás angustiado. En el fondo sabes que eres tú mismo el que produce ese mareo que hace que se tiña todo de blanco, el que paraliza el bombeo de corazón y permanece quieto en silencio.
Eres responsable de tus actos, tu propia víctima. Aún así, todavía no me he acostumbrado a sentir un ligero cosquilleo en las puntas de mi dedos y que todo aquello que trato de atrapar sea áspero y abstracto. La inutilidad de intentar cazar el aire con las manos, saltando y fijando la mirada en el objetivo vacío.
Ahora que siento angustia soy incapaz de ponerme a saltar y desisto.Me siento en el suelo y cierro los ojos, a pesar de que sé que todo es obra de mi mente.No tengo angustia, la voy fabricando por momentos y la inyecto en mi cuerpo.Qué más da , otra vez
Dejemos que el globo se aleje volando.

No hay comentarios:
Publicar un comentario